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Educación Dialógica: Las Escuelas De España Hoy

por Marta Soler-Gallart
Marta Soler-Gallart es Profesora, Universidad de Barcelon, España.

Algunas palabras iniciales

En Abril del 2003 tres conferencias de educación se organizaron simultáneamente en tres ciudades españolas diferentes- Barcelona, Zaragoza y Vitora- bajo el título "Comunidades de Aprendizaje: Calidad educativa para todos y todas". Estas conferencias supusieron la celebración del éxito y la consolidación de un proyecto educativo que se está desarrollando en España desde los inicios de los noventa y que cada año continua expandiéndose en todo el país. Todas las escuelas que funcionan como Comunidades de Aprendizaje tienen una característica en común: se basan en el aprendizaje dialógico y están orientadas a lograr el éxito escolar para todos los niños y niñas.

Ambos, Gordon Wells y Marta Soler-Gallart, participaron en la conferencia: Gordon fue invitado para compartir sus ideas a cerca de la indagación dialógica y para describir sus experiencias e investigaciones sobre las escuelas; Marta explicó la teoría y práctica de la lectura dialógica teniendo en cuenta su experiencia con profesorado de algunas Comunidades de Aprendizaje.

La idea de preparar un contribución sobre el bilingüismo para "Networks", recogiendo diferentes contribuciones de educadores e investigadores españoles, surgió en los días de las conferencias. Durante esta semana, conjuntamente con otros colegas españoles, tuvimos una extensa oportunidad para hablar de la situación de la educación en España, sobre las prácticas que caracterizan las Comunidades de Aprendizaje, las propuestas para la investigación sobre el profesorado, sobre ideas para la indagación estudiantil en las aulas, etc.

Con esta aportación especial al bilingüismo deseamos acercar a las y los anglo-hablantes a la realidad española, estando seguros que ellos y ellas encontrarán más en común en estos aspectos que lo que nosotros discutimos. Estamos también seguros que esta aportación puede servir como espacio para la reflexión común y el inicio de una mayor red internacional de colaboración entre defensores de experiencias educativas dialógicas en distintos países.

El artículo que presentamos aquí se refiere a las "Comunidades de Aprendizaje" , un proyecto educativo que esta siendo desarrollado en diferentes escuelas españolas con resultados positivos. El proyecto de las Comunidades de Aprendizaje se puso en práctica inicialmente en 1996, en una escuela de primaria de Portugalete, una ciudad cercana a Bilbao, coordinado por CREA . Desde entonces, un número de escuelas de distintas regiones autonómicas españolas, Aragón, Catalunya y el País Vasco, han iniciado el proyecto: se han convertido en centros abiertos a la comunidad, promotores sociales, capaces de desarrollar actividades que están reduciendo el vacío que existe entre las familias con menor formación, los grupos culturales y las demandas de la sociedad de la información.

Estamos siendo testigos de importantes cambios sociales que suponen un mayor desafío para la educación. El conocimiento se ha convertido en la materia prima para el intercambio económico y cultural, y en la actualidad la capacidad de seleccionar y procesar información resulta necesaria para superar la exclusión social.

La educación es la llave que permite abrir la vía de la participación directa en la sociedad. Todos los niños y las niñas tienen el derecho de una educación de calidad que enfatice la capacidad de aprender y les ayude a alcanzar los niveles más altos, de acuerdo con el bagaje cultural, social y lingüístico. Todos los muchachos y muchachas tienen el derecho de soñar que un día ellos podrán ir a la universidad, y para esto ellos nos necesitan, como educadores, para promover estas expectativas y ayudarlos a realizar sus sueños. Este es el caso que a menudo sucede en escuelas de entornos socio-económicos bajos que tienden a atenuar el currículo y practicar una pedagogía de la "felicidad". Los niños y las niñas con importantes necesidades educativas terminan siguiendo itinerarios compensatorios que los dirigen a una futura exclusión y no les permiten disfrutar de oportunidades para llegar a la educación superior. ¿Las escuelas no son las responsables del futuro de sus estudiantes? ¿No tenemos obligaciones éticas como educadores?. Pensadores y activistas como Paulo Freire y Lev Vygotsky creían firmemente en el poder del aprendizaje y la instrucción. El proyecto de las Comunidades de Aprendizaje empieza desde esta creencia y propone un modelo de escolarización en que los familiares, educadores, miembros de la comunidad, voluntarios y alumnado trabajen conjuntamente en la escuela para crear la educación que ellos desean.

En España, y en otros países europeos, las varias reformas educativas de carácter comprensivo no están capacitadas para resolver el problema del fracaso escolar. Muchos educadores en escuelas urbanas terminan dando más importancia a la disciplina que a la educación, y la única solución, muy desarrollada, ha sido situar a los niños y niñas en diferentes itinerarios o en unidades adaptadas, a menudo dando una falsa legitimidad a las "unidades de aprendizaje individualizadas", con el objetivo de apartar los alumnos difíciles y ruidosos de las clases normales. Durante los años ochenta y los primeros noventa, muchos educadores tenían la creencia que la educación no podía hacer nada, que la sociedad debe cambiar primero, y a no ser que los contextos de los niños y niñas se transformen éstos no podrían beneficiarse de aquello que la escuela les puede ofrecer.

Sin embargo hoy en día, más y más profesores e investigadores en educación plantan cara al fatalismo y argumentan que es esta educación la que puede hacer más para contribuir a una vida mejor para todas las personas. En el primer artículo "El curriculum global: reconsiderar la escuela desde la educación", Pablo del Río y Amelia Álvarez discuten sobre la necesidad de alternativas para revitalizar las tareas educativas. Ellos argumentan, desde una perspectiva histórico-cultural, que el desarrollo del proceso de aprendizaje dentro de una cultura puede ser entendida como un curriculum global en el que, según sus palabras, "la escuela debe desarrollar el rol de estructurar y crear significado".

Un ejemplo de esta investigación en las alternativas educativas es el proyecto de las Comunidades Aprendizaje presentado en la contribución al "Networks". En una escuela que funcione como una comunidad de aprendizaje, la formación tradicional y las prácticas educativas son transformadas con el objetivo de responder a las necesidades de las y los estudiantes y a los cambios que la gente se encuentra en la sociedad. Por esta razón, el proyecto tiene en cuenta toda la comunidad en los procesos educativos, así de este modo se crean espacios para la participación del voluntariado en cualquier actividad educativa específica (cursos con familiares y tertulias, biblioteca interactiva, sala de ordenadores, narraciones, etc.), en el aula (grupos interactivos, soporte a la alfabetización, etc) o incluso en la gestión de la escuela. Por lo tanto como resultado de estas transformaciones, ambos, la escuela y su entorno están incluidos en un proceso educativo integral, participativo y continuo.

El proyecto es desarrollado en diferentes fases, y una de las iniciales y más importantes se llama El sueño, un momento en el que todos los miembros de la escuela (niños y niñas, profesorado, familiares, etc) sueñan qué es lo que quieren para su escuela. En "Construyendo un sueño", Carmen Vega y Mª Luisa Jaussi narran qué significa soñar para la Escuela de San Antonio Etxebarri. Como en las otras doce Comunidades de Aprendizaje que actualmente existen en el País Basco, el Sueño constituye el primer paso para establecer un proyecto en común. De forma similar, en "Familias gitanas transformando la escuela" Xavier Folch y algunos miembros de la Asociación de Padres de la Escuela Salvador Vinyals Galí explican su proceso de transformación, basado en una participación recíproca y reestableciendo la confianza entre el profesorado y las familias gitanas. La implicación de las madres en las actividades de alfabetización, el comedor escolar, la junta escolar, significa superar los prejuicios y centrarse en el aprendizaje para todas y todos.

Una de los rasgos significativos del proyecto de Comunidades de Aprendizaje es una nueva organización de la clase llamada grupos interactivos. En "El Aprendizaje Dialógico en los Grupos Interactivos", M. Josepa Adell Nolla, Belinda Siles y Carlos Herrero, dos profesores de dos escuelas diferentes y un voluntario, explican como los niños y las niñas trabajan en pequeños grupos heterogéneos para resolver ejercicios y problemas concretos de matemáticas, lenguaje y ciencias. En una clase podemos encontrar cinco adultos trabajando con los grupos. Ellos son parientes, abuelos, estudiantes universitarios, profesores retirados, miembros de la comunidad, etc, que ofrece su apoyo y acelera el aprendizaje interactivo de los niños y niñas. Aquellos chicos y chicas que son más competentes, trabajadores o que tienen una mayor experiencia en algunas tareas ayudarán a los otros a resolver los problemas, reforzando su propio conocimiento al mismo tiempo. De esta manera la solidaridad y la colaboración se convierten en un principio importante para el aprendizaje. Además, en el artículo "La Transformación de los centros rurales" Isabel Rodrigo y Amparo Gil, junto con Ignacio Zaldívar y Carmen Elboj, describen una realidad diferente: el desafío que supone en una pequeña escuela rural enfrentarse a la sociedad de la información. Entre muchos de sus sueños, la Escuela de Ariño-Alloza decidió involucrar a la comunidad en el aprendizaje de las nuevas tecnologías, transformando su pequeña ciudad situada en el medio de una región áspera de Teruel en un punto local emergente en la era digital.

Finalmente, en "Indagación Dialógica. Preguntas del profesorado" Gordon Wells contribuye con su reflexión a las cuestiones que muchos educadores vascos plantean después de su conversación en la Conferencia de Vitoria. Profesores de todo el mundo presentaron preocupaciones diversas y similares, preguntas e ideas, que permitió compartir su rica experiencia en el campo del aprendizaje. Estas cuestiones le impulsaron a continuar pensando y desarrollando el entendimiento sobre la indagación dialógica en la clase, y como los niños y las niñas pueden beneficiarse positivamente del compromiso en el mismo proceso.

Preguntándonos a nosotros mismos, nuestras teorías y prácticas, dialogando con colegas y educadores alrededor del mundo, todo ello nos abre las mentes y nos hace más prudentes. Muchos profesores españoles e investigadores en educación están haciendo esto y luchando, de esta manera, contra aquellos esfuerzos estériles de innovación que dieron lugar a la construcción de una investigación y unas prácticas previas que apoyasen nuevos proyectos y permitiesen cosechar el éxito. No podemos experimentar con los niños y las niñas, sin embargo hay muchos esfuerzos novedosos alrededor del mundo que nos permiten mirar, reflexionar y compartir. España tiene una larga tradición de educación popular y proyectos culturales para la clase trabajadora (aunque, a menudo en la historia, han sido suprimidos o menospreciados por regímenes autoritarios de tecnocracias liberales). Hoy, mucho de este espíritu original se ha visto recubierto y puesto al día con la entrada en la sociedad de la información, y muchos educadores están trabajando para la implementación de proyectos alternativos que den respuestas y esperanzas para todos los niños y las niñas en las escuelas. El proyecto de las Comunidades de Aprendizaje es un ejemplo de esta actitud optimista a partir de la mejora de la educación y la construcción de un proyecto compartido con una finalidad común: la educación para todos los niños, niñas y jóvenes.